Cuento Corto N°3 Opuestos

 En un enorme puente un hombre había saltado, hasta lo más profundo del abismo se había tirado.

A lo lejos un gato que también pasaba por el camino, dijo:

-          Que lamentable y torpe ser, llegar aquí solo para caer… aun sin culpa o impedimento estos eligen siempre el sufrimiento.

-          ¡Silencio, Gato Embustero! – dijo un perro sentado a lo lejos.

Sentado a un costado de la barda, el perro viejo y furioso gruñía con rabia.

-          Tú qué sabes de los humanos, alguien que no mira más de sí mismo, no tiene el derecho de opinar de los demás.

-          Que tenemos aquí -dijo el Gato sereno, pero en el fondo algo fastidiado- ¿un perro? Y dime donde esta tu dueño, no se supone que los de tu especie solo viven para ellos, pero no veo a ninguno…oh, tal vez…

-          Cállate, antes de que yo mismo te arroje al abismo -Dijo iracundo el perro-

-          Oh, calma mira que pelear en estos momentos -Dijo un pequeño ratón, el que se entrometió entre ellos- Ustedes aun siendo tan grandes siguen siendo de mentes pequeños.

-          Tú no tienes derecho a hablar ratón-Dijo el gato con desprecio

-          Si, solo eres un ratón pequeño y feo – Exclamo el Perro- Tu al igual que el gato no saben nada de ….

-          ¿Los humanos? -Interrumpió el ratón- claro que se de ellos, yo y toda mi especie ha vivido de sus restos, sabemos mucho de ellos.

-          No saben nada, sin duda, no saben que es ser humano y de todo lo que pasan ellos -dijo el perro-

-          Tu tampoco sabes con exactitud, por lo que veo -Dijo el gato lleno de ego-

El perro dejo de hablarles, les dio la espalda y se sentó de nuevo.

-          ¡Oh, perdón! ¿herí tus sentimientos? -Dijo el gato con desdeño, pero el perro ni si quiera llego a verlo- Bueno, creo que ya perdí mucho de mi tiempo, tengo un camino que recorrer, no como el perro. -El Gato avanzo unos pasos, más el ratón estaba intrigado-

-          ¿no lo entiendo? ¿Qué hace un perro en medio del sendero? ¿No se supone que los de tu especie esperan siempre al inicio, a sus dueños? -El perro no respondió de nuevo, pero su cabiz bajo lo dijo todo en ese momento-

-          Él se tiró, ¿no es cierto? -Dijo el ratón acercándose al perro, el gato atento escuchaba a lo lejos-

-          Yo debía haberlo guiado -Hablo por fin el perro- decía que no merecía caminar por el sendero, sentía que debía de pagar por cosas que había hecho. Debí sostenerlo,… soy un mal perro.

-          No te sientas mal, no es tu culpa, son la de ellos, nosotros en cambio no vivimos de los remordimientos. Ven y caminemos juntos el sendero.

-          Me niego- Dijo el Perro- tengo que esperar a mi dueño.

-          Él no regresara, nadie que cae ha vuelto -Dijo el Ratón preocupado por el perro-

-          No importa, yo lo esperare, el regresara -Dijo el perro sin lamentos-

-          Qué tonto es este perro -Dijo el gato altanero- ¿Qué no sabes que abajo hay otro sendero? Claro, es más difícil y complejo, pero terminan en el mismo paradero.

-          ¿Enserio? -dijo sorprendido el perro-

-          Por supuesto, yo ya he recorrido esto, todos se encuentran al final del sendero -Dijo el gato rascándose el pescuezo-

-          Vaya, y crees que él este al final del sendero -Dijo el perro esperanzado por su dueño-

-          No lo sé, pero es seguro que llegara, todos y cada uno de ellos lo hará -dijo el gato jactancioso- Porque no lo esperas mejor haya, el sin duda lo apreciara.

-          Bueno, si el estará al final del camino, no me importaría esperarlo haya -Dijo el perro algo contento-

-          Bien, vamos juntos -dijo el Gato- el camino es algo largo y es mejor ir acompañado.

El Perro, el gato y el ratón, se dirigieron al final del sendero, más el ratón veía al gato con una expresión algo burlesco.

-          ¡Hey! Que me miras ratón -Dijo el gato algo molesto-

-           Quien diría que conocería a un gato tan bueno -Dijo el ratón riendo-

-          Cállate o serás mi almuerzo -dijo el gato frunciendo el ceño.

Caminaron un largo trecho, sin pronunciar palabra, comentario o si quiera un gesto, más el aburrimiento les llego de momento y el ratón es quien rompe el hielo.

-          ¿Se han preguntado por que nosotros podemos pasar el sendero? Si lo piensan ningún humano a logrado hacerlo.

-          Eso es cierto -dijo el perro- No he visto a ningún humano llegar hasta esta parte del sendero, siempre caen antes de ello.

-          Tal vez exista algún requerimiento -dijo el ratón pensativo- pues nosotros cruzamos sin lamentos.

-          Eso es extraño -dijo el perro- yo no me considero tan bueno, me he lamentado al perder a mi dueño, pero no he caído como ellos.

-          ¿Crees que para cruzar tienen que ser buenos? -Dijo el ratón inquiriendo-

-          Ja nada de eso es cierto -dijo el gato en tono burlesco-

-          ¿Tú qué sabes sobre ello? -Dijo el perro con recelo-

-          Los humanos son tan incomprendidos, su naturaleza es ser autodestructivos -Dijo el gato sin miramientos- no necesitas ser bueno, ni malo para caminar por el sendero, solo camínalo no hay más secreto.

-          No entiendo como alguien como tú, puede saber tanto y ser tan presumido al mismo tiempo -dijo el perro tratando de provocar un enfrentamiento-

-          Pues acostúmbrate perro -dijo el gato algo molesto- me veras junto a ti por un largo tiempo, y tú también ratón pequeño.

El Perro y el ratón sorprendidos por el gesto, solo sonrieron, el gato al darse cuenta se sonrojo y trato de ocultar sus sentimientos. Estos caminaron durante un largo tiempo, charlando y a veces discutiendo. Poco a poco su relación mejoro, inseparables se habían vuelto la amistad del perro, el gato y el ratón.

-          ¡Lo veo! -dijo el ratón sonriendo- ¡Es el final del sendero!

El perro y el gato corrieron, pero el ratón no podía llegar junto a ellos. Más el perro se detuvo y le dijo al ratón.

-          Ven súbete, en mi lomo, llegaremos juntos al final del sendero.

El gato también espero y al estar juntos, se vieron, se dieron aliento y entraron juntos al final del sendero.

-          ¡Oh! que maravilloso -dijo el ratón pequeño- ¡está lloviendo!

-          ¡Si! -Dijo el gato hambriento- está lloviendo atún fresco.

-          No -dijo el ratón- Está lloviendo queso.

-          Que dicen, si claramente está lloviendo huesos -dijo el perro sonriendo-

-          jaja -dijo el gato sonriendo- al parecer aun en estos momentos, nunca podremos estar de acuerdo.



Comentarios