Cuento Corto N°4: Me das Miedo
Sentado en una nube a lo alto del cielo, un hombre yacía viendo el mundo entero. En silencio apreciaba cada rasgo, ser o aspecto, sin dar ni un parpadeo. Una vez había revisado y satisfecho, el sacaba un pequeño control, e inmediatamente cambiaba de lugar una vez apretado un botón. Como si de un canal se tratara, apareció en otro mundo el cual inmediatamente se ponía a mirar.
A su lado
apareció, un ser extraño con terno, sin rasgos, ni nada que pueda
identificarlo. Este se sentó a unos metros del hombre sentado en el cielo. Y se
le quedo viendo.
Extraño era este
peculiar suceso que desde hace ya varios años se había estado viendo. El ser de
Terno aparecía de tiempo en tiempo para verlo, para ver como el lo defino como
“Extraño y perturbador sujeto”, ya desde la primera vez que lo vio le dio mucho
miedo.
Fue aquella vez
hace ya mucho tiempo, él trabajaba con mucho esfuerzo, arreglando cada lugar,
vigilando el universo, como un “regulador” ese era su función, poner orden y
corregir los errores era su misión. Más un día, en un planeta el cual él fue a inspeccionar,
vio que había un sujeto en el cielo, observando el planeta entero. Grande fue
su sorpresa que tal suceso ocurriera, y más grande fue que de un momento a otro
desapareciera.
A tal acto se fue
de inmediato a buscarlo, como regulador, tenía que encontrarlo, sea quien sea
dicho sujeto era inconcebible permitir algo como eso. Recorrió todos los
planetas del universo, preguntando a cualquiera, por si habían llegado a verlo.
Ante todo ello,
al fin una pista llego sobre aquel sujeto. De inmediato fue a verlo, lo
encontró sentado nuevamente en el cielo de un planeta viejo.
- Pero mira que tenemos, un humano
extraño de lejos -Dijo apareciendo de tras de hombre sentado en el cielo-
Más el hombre sentado,
sin inmutarse siguió observando.
- Te vi a lo lejos mientras estaba
trabajando, ¿quién eres extraño?
El hombre sentado
lo siguió ignorando.
- Pareces una anomalía o algo
similar, no es correcto esta forma de actuar, mirar sin permiso a los demás, deja
en verdad mucho que desear.
Sin respuesta, ni
murmullo, el hombre sentado siguió sin responder. Mas el ser en terno su
molestia se empezaba a ver.
- No hay palabra que quieras decir,
yo en tu lugar hablaría hasta maldecir. Pues estas en un grave aprieto al
encontrarme aquí -dijo siendo siniestro el ser en terno -. Ya que soy el ser
que pone en orden todo en el universo, un Regulador, para decirlo menos. Y como
regulador se todo de extremo a extremo, más tu eres algo que nunca antes vi.
¿De dónde eres? Se nota que no eres de por aquí. Yaces ahí sentado mirando a todos sin
excepciones, que no te dijeron que a nadie le gusta los mirones.
El silencio duro
unos segundos, más el ser en Terno lo sentía más como agonizantes y penosos
minutos, pues ignorado ha estado como el chico feo de universidad, pintado como
un lastre más al cual despreciar. La amabilidad ya no estaba de por medio, esta
vez trataría de provocar un enfrentamiento.
- Se me agoto la paciencia y el
tiempo -Dijo el ser en terno mientras alzaba su brazo izquierdo- Normalmente
dejo que los seres fuera de lugar me den al menos una explicación, pues creo
que todos tenemos derecho a tener una segunda opción, pero en tu caso en vez de
ello solo te has vuelto molesto. Acabar contigo será la solución, eso te pasa
por confrontar a un ser superior.
- No te aconsejaría hacer eso -Dijo
sin inmutarse el hombre sentado en el cielo-
- ¿Qué fue eso? Alguna clase de
amenaza por lo que veo -Dijo ofendido el ser en terno- Acaso no entiendes a quién
se te estas dirigiendo, Soy un Regulador, fuera de mi jefe no existe nadie
superior. No importa que o quien seas, para mí solo eres una molestia.
- Eres muy ruidoso -Dijo el hombre
sentado en el cielo- ¿Todos los de tu especie son tan fastidiosos?
- ¿Qué? -dijo sorprendido el ser en
Terno- ¿Cómo sabes sobre ellos?
- Los he visto, a todos y cada uno
de ellos, pero de entre todos tu eres el primero en venir a mi lecho.
- Estas mintiendo, si eso fuera
cierto no te estaría ahora viendo -Dijo el ser en terno- eres acaso algún espía
de ellos.
- Te refieres a los seres
brillantes. No, no tengo nada que ver con ellos, …aunque ahora que lo pienso no
eres muy diferente a ellos, por lo que veo -Dijo tranquilamente el hombre
sentado en el cielo-
- ¡¡NO ME COMPARES CON ELLOS!! -Dijo
con gran rabia el ser en terno, alzo con gran furia su brazo izquierdo y una
luz se proyectaba de sus dedos- SE ACABO TU TIEMPO, ES HORA DE PONER FIN A TODO
ESTO.
El hombre en el
cielo permaneció en silencio, mientras un gran destello brillaba con estruendo.
- IGNORANDOME DE NUEVO-Dijo aún más
enfurecido el ser en terno- NO CABE DUDA TU SIN DUDA NO ERES MAS QUE UN VIL Y
MISERABLE…
Fue en ese
momento en el que el hombre sentado en el cielo se transformo en un insecto. No
entendía que es lo que había ocurrido en ese momento, una clase de burla o es
que leyó sus pensamientos. El ser en terno se había quedado perplejo, esto es
alguna clase de juego y si así lo fuera como es que funcionara en él algo como eso,
no existía ser que pudiera engañar a un ser supremo, más este individuo lo
había hecho.
-
¿Cómo
hiciste eso? -Dijo el ser en terno incrédulo, apagando el gran destello- ¿Cómo
es que te transformaste en un insecto? Y por sobre todo ¿Cómo es que con mis
ojos puedas haberlo hecho?
-
¿Insecto?
– respondió igual de incrédulo- ¿de qué hablas? ¿si yo no me he movido ni un
pelo?
-
¡¡Pero
es imposible, acabo de verlo!! -dijo muy sorprendido el ser en terno- ¿me estas
mintiendo de nuevo?
El ahora insecto
ignoro nuevamente al ser en terno, más este furioso alzo de nuevo su brazo
izquierdo, con la luz saliendo de entre sus dedos.
-
Es
hora de acabar con esto -dijo siniestro el ser en Terno-
Lanzando aquella
luz muy brillante, estallo como una enorme explosión, más aquel “insecto”
estaba completamente ileso. Sin poder creérselo lanzo repetidamente más ataques,
pero el “insecto” seguía ahí muy fresco.
-
No
puedo creerlo, como es que pudiste evadir todo eso, ¿es alguna mentira? ¿No lo
comprendo? Es acaso otro truco, respóndeme ¡¡MALDITO INSECTO!! -Dijo
desesperado e incrédulo el ser en Terno- ¡¡Debe ser otra de tus mentiras!! ¡¡Si
es eso!! ¡¡¡por que solo eres eso, un maldito…!!!
De pronto otro
cambio ocurrió, ahora era un perro labrador.
-
Perro…-dijo
enmudeciendo de pronto el ser en terno- esto nunca me había ocurrido, ¿Por qué
ahora? ¿Por qué tu precisamente? ¿Cómo es que haces eso?
-
¿hacer
qué? -Dijo el ahora perro-
-
¡¡Transformarte
en perro!!
-
No te
entiendo, ¿Por qué en un perro?
-
Increíble
que esto esté ocurriendo -Dijo cayendo al piso el ser en terno- je je je eres
interesante por lo que veo, tan interesante como un…
De pronto cambio
nuevamente su aspecto, ahora era un elefante de largos cuernos.
-
Oh,
ya veo, ya sé lo que estás viendo -dijo el hombre sentado en el cielo- me ves
con ese aspecto por que tu piensas que soy parecido a ellos.
-
¿no
te entiendo? -dijo aún más incrédulo el ser en terno-
-
Me
ves tal cual crees que me veo, más ese no es mi aspecto.
-
¿Y cuál
es tu verdadero aspecto? -inquirió el ser en terno-
-
Si
quieres saberlo, tendrás primero que comprenderlo, aunque si te lo digo creo
que jamás podrás hacerlo.
Esta vez el ser
en Terno, se quedó en silencio. Todo su enojo se había olvidado, pues ahora
estaba completamente intrigado en saber que era exactamente aquel sujeto. Se
fue a un lado y se sentó en silencio. Durante mucho tiempo, continúo haciendo
esto, cada que tenia tiempo iba con el hombre sentado en el cielo, no le fue
problema encontrarlo ya que aprendió con el tiempo su horario, sabia en donde
se encontraría en cada momento. Aun con eso no lograba eso de “comprenderlo”
intento hacerlo, pero cada vez que creía saberlo el hombre sentado en el cielo
cambia, más no era su verdadero aspecto.
No fue hasta que
llego el momento, una corazonada más que un acierto. Para comprenderlo tendría
que “ver lo mismo que el está viendo”.
-
¿puedo
saber que estás viendo? -pregunto muy cortésmente el ser en terno-
-
Veo
todo, a todos sin excepción, desde la más pequeña partícula hasta la más grande
constelación -dijo el hombre sentado en el cielo-
-
¿Por
qué vez algo como eso? -Dijo el ser en terno- yo también lo veo, mi trabajo me
obliga a hacerlo, al principio es bello, pero no deja de ser solo estético.
-
No lo
estas comprendiendo, tal vez si te sientas puedas verlo -Dijo el hombre sentado
en el cielo, haciendo un lugar para el ser en terno-
Este se sentó sin
titubeos, ambos los veían todo en ese preciso momento.
-
Aun
no lo comprendo, que te llama la atención de todo esto -dijo el ser en terno-
El hombre sentado
en el cielo señalo algo a lo lejos.
-
Mira
eso.
-
Uno
con el gen humano, que hay de curioso en eso, son los mismos todos y cada uno
de ellos, no importa de qué planeta sean o de que universo provengan, aun si
son diferentes en aspecto, no hay nada de especial en ellos, más que son muy
molestos.
-
¿molestos?
-
Si,
son molestos, son la razón principal de mis tormentos, siempre se meten en uno
o más aprietos, al menos los otros seres se pierden entre dimensiones, nos es
culpa de ellos, pero los humanos y sus intentos de viajar por el tiempo son en
verdad molestos. Y luego se quejan de que haya fallas en el universo.
-
Sabes
mucho de ellos, por lo que veo
-
Si,
tengo que hacerlo, mi jefe quiere que vea por ellos, ya que tiene un plan en
concreto. Los miserables no tienen otra función más que convertirse en eso. Sin
duda serán algo muy feo.
-
Les
quitas mucho crédito, y como sabes que lo que les espera es algo feo, cuando
llegue el momento ellos sabrán si es malo o es bueno.
-
¿Cómo
sabes tanto tú de eso? ¿Qué eres? ¿Y por qué te interesa ver todo esto?
-
Solo sé
lo que veo, mi propósito es solo eso, no más y no menos, veo todo, pero aprecio
más aquello que me interesa en particular, los seres que existen en este lugar
es lo más fascinante que alguna vez he logrado imaginar. Todos y cada uno de
ellos, todos al igual que yo miran más allá de lo que cualquiera podría pensar,
así como el pez que mira al exterior, como el mamífero que mira el cielo, como
el humano que mira universo. Ellos observan no solo un panorama, si no un
deseo, una meta a llegar, todos pasan por el mismo camino, aunque todos son a
su vez tan distintos. Es eso lo fascinante de todo ello.
-
Eres
raro, sin duda, pero creo que ahora te entiendo, lo que vez está más allá al
igual que ellos.
El silencio
prevaleció entre ellos, más aún conversaban entre actitudes y gestos.
-
Lo
siento -Dijo el hombre sentado en el cielo- No debí compararte con ellos, son
distintos, ahora lo veo.
-
Descuida,
yo también me llene de ego -dijo el ser con terno- al final creo que logramos
comprendernos.
Es en ello que el
hombre sentado en el cielo cambio por última vez su aspecto.
-
Así
que es este tu verdadero aspecto -Dijo sorprendido el ser con terno- Lo sabía,
desde el primer momento, tú me das miedo.

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