Cuento N ° 2: Una Gran Mentira
Cerca de un riachuelo, paseaba una serpiente muy vivaz y
contento, alegre del mundo en donde le tocó vivir, orgulloso de los seres que
como él que fueron creados para un fin.
Un día cerca de un árbol, vio a sus creadores charlando,
curioso fue a saludar, pero la conversación era inusual. Los creadores
discutían de un ser en particular, unos humanos, los cuales no creía que fueran
para tanto.
Singulares sin igual, su propósito era el tema a tratar, los
creadores discutían molestos de que, si ellos son los “seres correctos” ¿si lo
lograrían cumplir con su función en concreto?
¿Cuánto tiempo necesitaría?, y si es que estos fallarían.
Confusos y frustrados, uno de ellos propuso algo, un método
que no podría fallar.
y si pudiéramos ver su destino pasar -Dijo un creador, en un
tono audaz. Creámosle sus destinos, y de esa manera podremos confirmar si ellos
son los elegidos, aquellos que “lo podrían Lograr”. Con sus destinos revelados,
no perderemos el tiempo esperando
Los creadores estaban encantados, mientras la serpiente se sentía
algo preocupado, sus instintos le decían que había algo malo.
“Con esto solucionado, sabremos su éxito o su fracaso de
antemano” Dijo un creador muy entusiasmado “ya si fallan solo tendríamos que
borrarlos, y crear a otros humanos”
“Mañana lo haremos, les crearemos sus destinos” Dijo otro
creador de entre ellos
“¿Creen que sea lo correcto?” Dijo otro Creador algo molesto
“¿confiar en algo como eso, y que tal si su destino no es a como lo vemos? Un
fallo y todo lo perderemos.”
La cuestión los dejo perplejos, parecían muy inseguros por
ese hecho.
“Bien, una prueba les pondremos” Dijo otro creador de entre
ellos “una orden simple, pero que ellos no puedan desobedecernos, con ello
podremos ver si el destino está en lo cierto”
“Que prueba podrá ser” dijo uno entre ellos
“digámosle que no han de comer del fruto de este árbol, una
orden simple, que ellos sin duda cumplirán sin desacato”
Los Creadores, todos de acuerdo, crearon el destino y la
orden había sido hecho. Solo era cuestión de tiempo para determinar si ellos
eran o no, los correctos.
Los humanos, cumplieron con el dictamen sin mucho esfuerzo.
Los creadores estaban contentos pues sus destinos no habían sido desechos. Pero
luego sus rostros cambiaron a una expresión de desprecio, al confirmar con el
destino, que estos no cumplieron con el requerimiento. decepcionados mas no
molestos, se dijeron, que a la mañana comenzarían todo de nuevo.
La serpiente testigo de los hechos, preocupada salió
corriendo, por más de que sus creadores decidieran eso no podía permitirse que
borraran a cualquier ser con tal facilidad y desprecio.
Aun si eran ellos, aun si el castigo fuera horrendo, el iría
en contra de sus deseos.
Pues aún si fuesen insectos, no permitiría que los borren
sin piedad, sin aviso ni lamento.
La serpiente astuta por naturaleza, se le ocurrió una forma
de cambiar el juego, haría del destino un total infierno.
Colgándose del árbol, llamo a un humano, y con una mentira
muy picara, cambio el destino en un aplaudir de manos.
A la mañana siguiente.
Los Creadores furiosos y molestos, vieron el destino de los
humanos, revuelto, no había lógica todo era un enmarañado, sin final ni
comienzo. Con su ira tuvieron que aceptar el suceso, el plan del destino había
sido deshecho, dejaron a los humanos en paz y libres de hacer lo que ellos
crean correcto, ya no querían saber más de ellos, pues ahora solo tendrían que
esperar de nuevo, era la única opción que tuvieron.
Más la serpiente, que al brillante plan de los creadores
arruino, prepararon para él una gran y terrible maldición.
Mas está, muy satisfecha, solo sonrió.

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